Su mayor ambición siempre fue controlar la magia que en ocasiones dirige su vida, en un mundo en que sólo se acepta lo perceptible por los 5 sentidos no le era fácil entenderse con el “sistema”, esa vida de mierda que todos proponenAccidentada fue su historia hasta el punto de decirse adiós, de esos adioses que no significan otra cosa más que “nunca me dejes”.
Cierto día se encuentran sin ninguno esperarlo, ella ahora es de “él” pero ese “él” no es el mismo del que les hablé al comienzo, que al enterarse sufre callándolo para no echar por suelo su orgullo, magia, mera magia maneja el resto del día, comienzo del otro y de nuevo los reproches, los adioses Él le quiere ella dice también quererlo, pero el otro “él” siempre estuvo allí y tomó provecho de su cercanía para con ella. De repente uno de tantos juegos que solían practicar (Ella y Él) se hace cargo de la situación y para cuando reaccionan se dan cuenta que son muy pocos los centímetros los que los separan, que la ropa les estorba, la luz es perfectamente baja y el amor les pide prestados sus cuerpos para manifestarse. Solo son Ella y Él, aunque a decir verdad pronto dejaron de ser dos y fundiéndose en uno “La Gran Madre” hace de las suyas. Él ahora entiende que aún cuando Ella esté con el “él” que no es Él, siempre será suya al menos en el recuerdo, y eso basta para su corazón que le anima a entender su partida.
Quizás esta vez Él debió decir otro de esos falsos adioses para pedirle que nunca le deje, o quizás su pensar es que ya no hace falta disfrazar las palabras pues aún sin pronunciarlas parecen llegar a su destino. A Ella la espera un regreso a casa incluyendo el encuentro con el “él” que no es el mismo Él con el que acababa de estar. A Él le espera un largo viaje a su vacío mundo de sueños pero esta vez llevará consigo el recuerdo de tan extraordinario encuentro. Él le quiere, ¿y ella?