domingo, 7 de agosto de 2011

Luna

Me gusta ver la luna, más cuando está llena,
su resplandor me hace soñar,
con la posibilidad de algún día pisar,
su blanco suelo.
solo 6 días restan, para verte, amada luna!

viernes, 15 de julio de 2011

Líneas

Me gustan las curvas,
me gustan las líneas de las carreteras,
me gustan las carreteras con curvas,
porque tienen 
largas líneas .
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viernes, 16 de febrero de 2007

Su mayor ambición siempre fue controlar la magia que en ocasiones dirige su vida, en un mundo en que sólo se acepta lo perceptible por los 5 sentidos no le era fácil entenderse con el “sistema”, esa vida de mierda que todos proponen
Ella, una extranjera en el extranjero, lejos, bien lejos donde sólo el poder de “La Gran Madre” les permitía mantener comunicación, hechicera sin saberlo, le dio a beber su más peligrosa pócima una tarde pasadas escasas horas del alba con un clima frío y de sol candente, descripción que sólo es posible en territorios opuestos.
Accidentada fue su historia hasta el punto de decirse adiós, de esos adioses que no significan otra cosa más que “nunca me dejes”.
Cierto día se encuentran sin ninguno esperarlo, ella ahora es de “él” pero ese “él” no es el mismo del que les hablé al comienzo, que al enterarse sufre callándolo para no echar por suelo su orgullo, magia, mera magia maneja el resto del día, comienzo del otro y de nuevo los reproches, los adioses Él le quiere ella dice también quererlo, pero el otro “él” siempre estuvo allí y tomó provecho de su cercanía para con ella. De repente uno de tantos juegos que solían practicar (Ella y Él) se hace cargo de la situación y para cuando reaccionan se dan cuenta que son muy pocos los centímetros los que los separan, que la ropa les estorba, la luz es perfectamente baja y el amor les pide prestados sus cuerpos para manifestarse. Solo son Ella y Él, aunque a decir verdad pronto dejaron de ser dos y fundiéndose en uno “La Gran Madre” hace de las suyas. Él ahora entiende que aún cuando Ella esté con el “él” que no es Él, siempre será suya al menos en el recuerdo, y eso basta para su corazón que le anima a entender su partida.
Quizás esta vez Él debió decir otro de esos falsos adioses para pedirle que nunca le deje, o quizás su pensar es que ya no hace falta disfrazar las palabras pues aún sin pronunciarlas parecen llegar a su destino. A Ella la espera un regreso a casa incluyendo el encuentro con el “él” que no es el mismo Él con el que acababa de estar. A Él le espera un largo viaje a su vacío mundo de sueños pero esta vez llevará consigo el recuerdo de tan extraordinario encuentro. Él le quiere, ¿y ella?